Las sesiones suelen durar varias horas debido a que, por lo general, se trata de una experiencia inédita para los participantes, y también por los casi cuatro metros cuadrados a pintar, que es el promedio estimado de la superficie del cuerpo humano. Otro factor determinante es el propio estilo del pintor y la complejidad de su proyecto. Pero cuando por fin surge la modelo pintada, todos los esfuerzos se ven recompensados. Se enciende la música e iniciamos el registro visual. En una decisión que he mantenido en el tiempo, asumí en forma exclusiva la fotografía de los cuerpos pintados, como un modo de neutralizar cualquier énfasis estilístico que desvirtuara el protagonismo de la creación del artista, puesta en movimiento por su modelo.
Otra constante inmutable ha sido que la participación de los artistas y modelos es completamente gratuita, en el claro entendido de que Cuerpos Pintados es un proyecto cultural sin fines de lucro, cuyos costos fueron financiados inicialmente por mí y más adelante por Fundación América.
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